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La fauna en los humedales

 

Los humedales son definidos como áreas transicionales entre sistemas acuáticos y terrestres frecuentemente inundadas o saturadas por aguas superficiales y subterráneas durante un período de tiempo suficiente como para que empiecen a haber unos cambios en el suelo que los capacita para que crezca un tipo de vegetación especialmente adaptada a vivir en estas condiciones (vegetación hidrofítica).  Algunos ejemplos de humedales pueden ser:  ríos, quebradas, canales, lagos, lagunas, pantanos y ciénagas.  Gran cantidad de la fauna existente en nuestra Isla está asociada a éstos y depende de los mismos para su sobrevivencia.  En este escrito se discutirá el valor y el estado de parte de la macrofauna de los humedales, pero sin incluir los organismos estrictamente marinos.  A continuación se presentará una breve discusión de los diferentes grupos representativos:

 

Moluscos

Nuestros cuerpos de agua dulce contienen varias especies de caracoles (Gastropoda) y almejas (Bivalvia)que son el alimento básico de muchas especies de peces, anfibios, reptiles y aves acuáticas.  Algunos de éstos caracoles son importantes además, porque constituyen el hospedero intermedio de parásitos que ocasionan enfermedades peligrosas a los seres humanos y al ganado.  Los estuarios contienen muchas especies de bivalvos comestibles y de valor pesquero como el ostión de mangle (Crassostrea rhizhophorae), las almejas duras (Mercenaria sp.) el chipe (Conax sp.) los pitijuyes (Tagelus sp.), los mejillones (Mytilidae), las escalopas (Pectinidae), los almejones (Lucinidae) y otras.  Las conchas de muchas de estas especies también son recolectadas para la confección de artesanías.

 

Crustáceos

Los crustáceos son una denominación amplia que incluyen grupos tales como los antípodos, los copépodos y los isópodos, que en nuestras aguas dulces incluyen especies zooplantónicas que sirven de alimento a los peces; así como especies que parasitan a los peces y reptiles acuáticos.  Otros grupos importante entre los crustáceos son los decápodos, el grupo que incluye camarones, langostas, cobos y jueyes.  Nuestros ríos albergan especies comestibles como el juey de agua dulce o la buruquena (Epilobocera sinualitron) y unas catorce especies de camarones catádromos (Atyidae y Macrobrachlum sp.) incluida la chágara ciega de cuevas (Typhlatya monae).  Estos camarones, siendo migratorios, se han visto afectados por la construcción de represas.

En nuestros estuarios o asociados a humedales salobres también habitan crustáceos de alto valor pesquero o ecológico, como los camarones pendidos (Penaeidae), las cocolías o jaibas (Portunidae), los jueyes de tierra (Gecarcinidae)y los jueyes de mangle o de orillas (Grapsidae).  La sobrepesca, la contaminación y la pérdida de su hábitat son las razones principales para la disminución significativa que han experimentado sus poblaciones en las últimas dos décadas.

 

Otros Invertebrados

Los insectos acuáticos constituyen el taxón con la mayor diversidad de especies en nuestros cuerpos de agua dulce.  Muchas de estas especies pasan toda su vida en el agua, pero otras, como los mosquitos y los caballitos de San Pedro son acuáticos sólo durante su etapa larval.  Estos constituyen una importante fuente de alimento para los vertebrados acuáticos.  Estos cuerpos de agua también incluyen varios grupos de gusanos anélidos como oligoquetos, sanguijuelas, y en los estuarios y humedales salobres, poliquetos.  También hay gusanos parásitos de diversos grupos taxonómicos.  El grupo de las anémonas (Cnidaria) está representado en agua dulce por algunas especies de hidras (Hidridae), pero en los esutarios habitan varias especies de hidrozoarios y anémonas (Anthomedusae).

 

Peces

Actualmente, los peces de agua dulce más abundantes son especies exóticas introducidas.  Entre éstas podemos mencionar la lobina (Micropterus salmoides) y el tucunaré (Cichia ocellaris), que fueron introducidos para fomentar la pesca deportiva.  Otras especies de tamaño pequeño tales como la sardina de agua dulce (Dorosoma petenense) y el mino rosado (Puntius conchonius) fueron introducidas para alimentar a la lobina y al tucunaré, y para el control de mosquitos.  Los peces gatos o barbudos de la familia Ictaluridae también fueron introducidos para la pesca, mientras que las chopas (Lepomis sp.) fueron traídas para controlar los caracoles que hospedan el parásito de la bilharzia.  También, las tilapias (Tilapia sp.) fueron sembrados para el control de malezas acuáticas.  Estas especies se han reproducido con tanto éxito que compiten con algunas de las especies nativas de agua dulce.  Entre éstas últimas podemos mencionar:  la anguila (Anguilla rostrata), la guabina (Gobiomorus dormitor), la saga (Awacus lajasica), el dajao (Agonostomus monticola), el burro (Pomadasys crocro) y el olivo o setí (etapa juvenil Sicydium plumieri).  Estas especies nativas son catádromas, o sea que necesitan migran anualmente al mar o a la desembocadura del río para reproducirse y completar su ciclo de vida.  La construcción de represas en casi todos nuestros ríos, no sólo ha alterado el flujo natural de las aguas, sino que también ha obstaculizado la sobrevivencia de los peces nativos aguas arriba de la represa.

Los estuarios y humedales salobres tienen una fauna piscícola particular que incluyen especies utilizadas para la pesca recreativa y de subsistencia.  Entre estos podemos mencionar tiburones como la tintorera de hocico prieto (Carcharhinus acronotus)y la sarda (Carcharhinus leucas), el chucho (Dasyatis americana), el macabí (Elops saurus), el sábalo (Megalops atlantica), los macacos (Albulidae), algunas especies de sardinas (Harengula sp.), anchoas (Anchoa sp.), róbalos (Centropomus sp.), mojarras (Gerreidae) y lenguados (Etropus crossotus, Symphurus plagiusa).  La intensidad de las extracciones de agua dulce en los ríos, y las descargas de aguas negras y desperdicios industriales en éstos, han alterado la salinidad y el balance químico contaminando muchos de nuestros estuarios y afectando a éstas y otras especies acuáticas.  La sobrepesca también ha causado un gran impacto sobre estas especies.

 

Anfibios

Los anfibios son vertebrados de sangre fría, la temperatura de sus cuerpos se ajusta más o menos a la temperatura del ambiente que los rodea.  Estos tienen la piel blanda, húmeda y libre de escamas.  La mayor parte de éstos está relacionada con los humedales, ya que el anfibio típico pone sus huevos en el agua y, generalmente, pasa por el proceso de metamorfosis, en el que el renacuajo es la etapa acuática.  Los coquíes de Puerto Rico son una excepción a esta regla, ya que son ranas que salen del huevo siendo una pequeña réplica de sus padres.  Un anfibio que podemos detectar fácilmente en los humedales es la rana toro (Rana catesbeiana).  Se puede reconocer por el sonido que emite y que hace referencia a su nombre común.  Esta fue introducida en 1933 como fuente de alimento, pero nunca se utilizó con estos fines.  Otro anfibio común es el sapo concho (Bufo Marinus).  Este fue introducido de Jamaica y Barbados durante los años 1920 y 1924 para combatir el gusano blanco de la caña de azúcar.  Aunque es de hábitos terrestres, depende de los humedales para su reproducción.  El sapo concho nativo (Peltophrine lemur) es de hábitos secretitos y está restricto al suroeste de Puerto Rico.  Debido a lo antes mencionado, fue designada como en peligro de extinción y está protegida por leyes estatales y federales:  Se ha observado que sale a reproducirse, en el Bosque de Guánica, después de lluvias torrenciales.

 

Reptiles

Los reptiles, al igual que los anfibios, son vertebrados de sangre fría, pero se diferencian en que poseen una cubierta protectora de escamas epidermales.  Estas escamas son secas y bastantes gruesas lo que los protege de secarse y de sus depredadores.  El único reptil nativo que podemos encontrar tanto en humedales de agua dulce como salobre es la jicotea (Pseudemys stejeneri).  Esta tortuga deposita sus huevos en cabidades que hace en los márgenes de los cuerpos de agua. Existen otras tortugas de hábitos marinos que desovan con regularidad en las costas arenosas de la Isla.  Estas son el tinglar(Dermochelys coriacea) y el carey de concha (Eretmochelys imbricada).  Estas especies están designadas como en peligro de extinción como resultado del detrimento causado a su hábitat natural, la sobrepesca y la destrucción de sus nidos, mayormente por el hombre.  Otro reptil de gran tamaño que podemos encontrar en algunos de nuestros humedales es el caimán (Caiman crocodilus fuscus).  Este es natural de Centro y Sur América.  Se cree que fue introducido como mascota y al alcanzar un tamaño que no era manejable por sus dueños fue liberado.  Actualmente, esta especie se reproduce en ausencia de controles naturales en la Laguna Tortuguero donde está alterando un ecosistema de importancia ecológica y constituye un depredador voraz de los peces de la laguna.  La carne es comestible y se consume por algunas familias que viven cerca de la laguna.

 

Mamíferos 

El mamífero más conspícuo asociado a nuestros humedales costaneros es el manatí (Trichechus manatus manatus).  A esta especie le agradan las aguas de baja salinidad por lo que en muchas ocasiones se pueden observar cerca de las desembocaduras de los ríos y en los estuarios.  El manatí alcanzó notoriedad con el individuo llamado Moisés, por lo que la mayor parte del pueblo puertorriqueño conoce que es una especie designada como en peligro de extinción y protegida por leyes estatales y federales.  Otro mamífero asociado a los humedales es el murciélago pescador (Noctilio leporinus mastivus).  Este es el de mayor tamaño en Puerto Rico y se alimenta mayormente de peces.

 

Aves

Conocemos como aves acuáticas aquellas que están estrechamente relacionadas con los humedales y dependen de los mismos para su sobrevivencia.  Es decir, utilizan los humedales para cobijarse, alimentarse y reproducirse.  Uno de los grupos más comunes en los humedales es la familia de las garzas, Ardeidae.  Algunas especies representativas de esta familia lo son:  el martinete (Butorides striatus), la garza real (Casmerodius Albus) y la yaboa común (Nyctanassa violacea).  Estas se alimentan de organismos acuáticos, se reproducen y pernoctan mayormente en manglares.

Otro grupo presente en los humedales son los playeros.  Estos prefieren los humedales de poca profundidad como los salitrales y las orillas de cuerpos de agua.  La mayoría de los playeros tienen las patas largas, lo que les permite posarse en el humedal para alimentarse.  Ejemplo de éstos son el playero guindilla grande(Tringa melanoleuca) y el playero sabanero (Charadrius vociferus).

Además, la familia Anatidae, en la que se encuentran los patos, es de importancia como recurso para el deporte de la cacería de aves acuáticas.  La cacería indiscriminada, y la falta de controles, ha ocasionado la disminución drástica de algunas especies.  Para protegerlas se han implantado controles como la veda y cuotas específicas para cada especie.  Entre las especies vedadas, podemos mencionar el pato chorizo (Oxyura jamaicensis), la chiriría (Dendrocygna arborea) y el pato quijada colorada (Anas bahamensis).  Por otro lado, para la gallareta común (Gallinula chloropus), especie residente, y el pato zarcel (Anas discors), especie migratoria, la medida que se ha utilizado es imponer cuotas de caza.

 

Conclusión

A través de la discusión de este tema nos hemos podido percatar que existe una gran variedad de organismos asociados a nuestros humedales.  Algunas de las especies dominantes han sido introducidas con fines específicos, liberadas por sus dueños o por escapes involuntarios.  Muchos de los organismos nativos que ocurrían en nuestros humedales han sido afectados adversamente de manera drástica.  Sus poblaciones han disminuido en gran medida hasta llegar al punto de tener que designar algunas de éstas como en peligro de extinción.  Entre las razones que podemos mencionar para que esto ocurra están:  la pérdida o modificación de hábitat, como resultado de las actividades antropogénicas; la sobrepesca y la competencia con otras especies introducidas.  Sin embargo, y a pesar de que poca gente lo reconoce, la fauna asociada a los humedales es de gran importancia para sostener una cadena alimentaría en la que el ser humano es uno de los beneficiados.

 

Por: Julio C. Rodríguez, biólogo de la División de Planificación de Recursos Terrestres DRNA
        Féliz Grana, biólogo de la División de Zona Costanera DRNA 

 

 

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