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Introducción

Desastres naturales, como inundaciones extremas, terremotos y huracanes, son posibles cada año trayendo retos mayores para las comunidades de Puerto Rico. Además de hacerle frente a los cortes de electricidad y a la pérdida de vidas y propiedades que pueden ocurrir por los desastres naturales, los municipios y las agencias del gobierno central tienen la difícil tarea de gestionar las cantidades grandes de escombros y residuos sólidos municipales que se generan a causa de estos desastres. Es necesario contar con una infraestructura y una gestión de residuos sólidos eficaz y resiliente para mitigar los posibles peligros que resultan por el mal manejo de estos escombros y residuos sólidos municipales luego de una catástrofe. Los escombros provocados por desastres suelen incluir materiales de construcción, sedimentos, vegetación y bienes personales, mientras que los residuos sólidos municipales pueden incluir residuos domésticos peligrosos y materiales que atraen a las roedores y moscas, como restos de comida y envases sin atender. Las cantidades grandes de escombros y residuos sólidos municipales pueden dificultar los esfuerzos de recuperación, por ejemplo, obstaculizando la respuesta del personal de emergencia, dañando o bloqueando el acceso a las infraestructuras necesarias, y amenazando la salud humana y el medio ambiente.

 

 

Los impactos de los huracanes Irma y María, los terremotos en el año 2020 y la pandemia de COVID-19 están afectando continuamente a la infraestructura para el manejo de residuos sólidos y a las operaciones de gestión de escombros en caso de desastres. Por ejemplo, los huracanes Irma y María generaron aproximadamente 2.5 millones de toneladas de escombros, lo que redujo el ya limitado espacio de los vertederos de Puerto Rico. Además, la actual pandemia de COVID-19 ha suspendido o reducido en gran medida las operaciones de reciclaje y ha aumentado los materiales que van a parar en vertederos y rellenos sanitarios. Se espera que las operaciones de respuesta y recuperación de desastres en curso pudieran reducir aún más la capacidad de los vertederos por la demolición de estructuras y la construcción. Si se quiere gestionar eficazmente los escombros luego de desastres futuros, hay que planificar e implementar de antemano inversiones capitales y estrategias relacionadas con las operaciones y el manejo de residuos sólidos del día a día.

 

 

Cada municipio de Puerto Rico es responsable por la recolección, transporte, segregación, reciclaje y disposición final de los residuos sólidos municipales. Los 78 municipios de Puerto Rico realizan estas actividades con una combinación de recursos públicos y contratos privados. A medida que los municipios actualizan sus Planes Municipales (Locales) de Mitigación de Riesgos y el Gobierno de Puerto Rico actualiza el Plan Estatal de Mitigación de Riesgos, se deben incluir estrategias en los planes de mitigación revisados para prevenir o reducir los riesgos a causa de los impactos negativos de los residuos sólidos municipales y escombros antes y después de un desastre. Estos riesgos pueden ser analizados considerando los impactos posibles a propiedades abandonadas, la economía, sistemas naturales, sistemas de infraestructura y las operaciones gubernamentales. Igualmente, el análisis debe considerar poblaciones más propensas a sufrir pérdidas o tiempos largos de recuperación luego de un desastre. Invertir en una planificación integral, infraestructuras de manejo de residuos sólidos resilientes, en la deconstrucción (cuando sea posible) y la demolición de estructuras desocupadas para reutilizar el terreno, y en el desarrollo económico, puede ayudar a reducir los riesgos derivados de los peligros naturales y los causados por el hombre.

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